Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec

El Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec es la línea que intentó, y en distintos periodos logró, conectar el océano Atlántico con el océano Pacífico a través del istmo de Tehuantepec, en el…

Mirada Ferroviaria — Guía de Archivo: historia y patrimonio ferroviario de México

El Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec es la línea que intentó, y en distintos periodos logró, conectar el océano Atlántico con el océano Pacífico a través del istmo de Tehuantepec, en el sureste de México. Su propósito central fue ofrecer una ruta interoceánica más corta que el rodeo por el estrecho de Magallanes o el Canal de Panamá, y competir con las rutas ferroviarias de Estados Unidos para el tránsito de mercancías entre los dos océanos. Esta guía explica su función como corredor interoceánico, los puertos que lo articularon, las etapas constructivas y la manera de distinguir los proyectos históricos de los actuales. Se basa en fuentes documentales y archivísticas; no es una guía de viaje ni de servicios turísticos.

Qué fue y qué conectó

La línea unió el puerto de Coatzacoalcos, en el Golfo de México, con el puerto de Salina Cruz, en el litoral del Pacífico. Cruzaba la región más angosta del país, en los actuales estados de Veracruz y Oaxaca. El trazo aprovechó esa posición para conectar ambos océanos a través de una vía que atravesaba selvas, ríos y montañas bajas. El ferrocarril no fue la primera vía férrea mexicana, pero sí una de las más estratégicas por su geografía. Desde el siglo XIX el istmo se pensó como ruta de tránsito interoceánico, y la línea respondió a esa ambición.

Propósito comercial y estratégico

El objetivo no era solamente unir dos ciudades. Era mover mercancías entre los dos océanos de forma más rápida que rodeando Sudamérica y ofrecer una alternativa al canal centroamericano antes de que éste se consolidara como la ruta principal. La conexión buscaba competir con el Canal de Panamá, que aún no se abría, y con las rutas ferroviarias estadounidenses. El ancho de vía estándar de 1435 milímetros permitía el intercambio de carros con las redes de Estados Unidos y con el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, que operaba el tramo.

Puertos y trazo

La ruta conectaba el puerto de Coatzacoalcos, en el Golfo, con el puerto de Salina Cruz, en la costa pacífica, a lo largo del Istmo de Tehuantepec. La construcción enfrentó dificultades técnicas por los ríos, la selva y las montañas bajas de Oaxaca y Veracruz. La operación del puerto de Salina Cruz estuvo a cargo de la compañía británica S. Pearson & Son, que también participó en las obras ferroviarias.

Etapas históricas del ferrocarril

Para separar los periodos históricos del proyecto actual conviene distinguir tres momentos: el intento porfiriano, la etapa posrevolucionaria y la administración contemporánea. Las etapas no forman una línea recta; hay periodos de auge, declive, abandono y reconstrucción. El investigador debe distinguir entre la historia ferroviaria, documentada en archivos, y los proyectos actuales, que son planes de gobierno y obras en curso.

Construcción original (1882-1907)

El proyecto adquirió forma definitiva a principios del siglo XX, aunque el origen se remonta a la década de 1840. La concesión inicial se otorgó en 1882 bajo el gobierno de Porfirio Díaz, y la línea se inauguró oficalmente en 1894. Sin embargo, la empreza ferroviaria del istmo, bajo concesión del gobierno mexicano, concluyó la vía en 1907. Ese mismo año ocurrió la inauguración formal, bajo la direción del ingenero estadounidense William L. Comyns. La concesión original de 1896 fue otorgada al ingenero mexicano Manuel Fernádez Leal, pero la construción y operación pasaron por varias manos antes de que el gobierno federal la controlara. La obra involucró a miles de trabajadores, muchos de ellos de la regón.

Según los registros del Archivo Histórico del Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, la línea unió los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz. El ancho de vía era de 1435 mm, el estádar internacinal, lo que facilitaba el interambio de carros. La conexión interoceánica buscaba competir con el canal de Panamá y ofrecer una ruta más corta entre el Golfo y el Pacífco.

Auge, declive y nacionalización (1908-1937)

El ferrocarril tuvo una vida operativa intensa pero breve como vía de tránsito interoceánico. En 1912 fue adquirido por el gobierno mexicano, y en 1914 se integró al Ferrocarril Nacinal de Tehuantepec. Enfrentó problems de tráfico y competencia con el Canal de Panamá, que abrió en 1914 y ofreció una ruta más corta y econóica. La Revoluón Mexicana también contribuyó a su declinación. A pesar de ello, siguió funcionando como vía de comunación reginal y enlace con los puertos. En 1928 se convirtió en el Ferrocarril del Sureste.

Integración y transformaciones (1937 en adelante)

Después de la nacionalización de 1937, el Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec se integró al sistema nacional. Ese año se creó Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), y la línea pasó a formar parte de esa red. En 1953 se fusionó con el Ferrocarril del Pacífco para formar el Ferrocarril del Pacífco. La decadencia se acentuó a finales del siglo XX, y los servcios se cerraron en 1996. En 1998 la concesión se privatizó y fue otorgada a Ferrosur, que opera el tramo entre Salina Cruz y Coatzacoalcos.

El corredor actual y su relación con el pasado

En 2023 el gobierno federal anunió el proyecto del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), que busca reactivar la línea para el transporte de carga y pasajeros. El proyecto actual retoma parte de la infraestructura histórica, con planes de modernización de vías y polos de desarollo. La información sobre el proyecto actual debe buscarse en fuentes ofciales del gobierno mexicano, no en la historia del ferrocarril.

Cómo distinguir los proyectos históricos de los actuales

El Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec no es una sola línea: es un corredor histórico con varias etapas, concesiones y proyetos. Para el estudio histórico conviene separar tres momentos: la construción original (1882-1907), la operación mexicana y nacionalización (1908-1937), y el perodo posterior a 1937, cuando el ferrocarril se integró a Ferrocarriles Nacionales de México. El investigador debe revisar si una fuente habla de la concesión porfiriana, de la administración de Ferrocarriles Nacionales o del plan gubernamental contemporáneo. Esa distinción evita mezclar datos de épocas distintas y permite evaluar cada afirmación en su contexto documental.